lunes, 26 de enero de 2015

Cuando gana una batalla, el guerrero la conmemora.

Esta victoria costo momentos difíciles, noches de dudas, interminables días de espera. Desde los tiempos antiguos, celebrar un triunfo forma parte del propio ritual de la vida: la conmemoración es un rito del pasaje.

Los compañeros ven la alegría del guerrero y piensan: “¿Por que hace esto? Puede llevarse una decepción en su próximo combate. Puede atraer la furia del enemigo”.

Pero el guerrero sabe el motivo de su gesto. El se beneficia del mejor regalo que la victoria puede aportarle: la confianza.

Celebra hoy su victoria de ayer para tener mas fuerzas en la batalla de mañana.

Gracias a todos los integrantes del Equipo Ribeiro por acompañarnos este dia. A Ray Juarez, Hector Aldana y Marco Alcala por dar la cara en el tatami. A Ivan Santos, Abi Roma y Alejo Limon por apoyarnos en los calentamientos. A Ceci, Toño Paulina y Eliseo por apoyarnos en la logistica. El triunfo es de todos y todos lo compartimos. Honor a quien honor merece. Oss!!!


jueves, 25 de diciembre de 2014

Los regalos que me han hecho

Todo suceso, grande o insignificante... es una señal por medio de la cual Dios nos habla... y el arte de la vida es comprender ese mensaje.

Y creo que la señal que vi el día de hoy es la de dar gracias por lo siguiente:
Gracias por el regalo del trabajo, porque gracias a el supe lo que era la satisfacción de ganar algo por mi mismo, que puedo lograr algo con mis manos, que puedo crear. Desde aquel restaurante en Huatulco, hasta el día de hoy gracias a Ti puedo trabajar.
Gracias por el regalo de los problemas, que hasta el día de hoy fue el más difícil de comprender, ya que yo quería una vida sin problemas, todo resuelto para, simplemente, navegar por mi existencia. Sin darme cuenta que eso no es vivir, sino simplemente vegetar. Ahora entiendo que soy una persona conflictiva, que los problemas son la razón de mi existencia, ya que con cada uno de ellos tengo una nueva experiencia y saco lo mejor de mí para resolverlo.
Gracias por el regalo de los amigos, el cual lo aprendí de niño y lo olvide de adolescente, y que volví a recordar en un hospital de Oaxaca mientras esperaba noticias de mi hija, y que reafirme en una ciudad que no era la mía, sin empleo y sin hogar durante una cena. Y que disfruto a cada momento desde entonces. El dicho tiene mucho de cierto “En la cárcel y en el hospital conocerás a tus amigos”. No son muchos, pero son los suficientes para saber que a través de ellos siempre estas Tu conmigo.
Gracias por el regalo de dar, para el cual no tengo palabras, así que mejor tomo prestadas las palabras de Amado Nervo.
Todo hombre que te busca, va a pedirte algo.
El rico aburrido, la amenidad de tu conversación; el pobre, tu dinero; el triste, un consuelo; el débil, un estímulo; el que lucha, una ayuda moral .
Todo hombre va a pedirte algo.
¡Y tú osas impacientarte! ¡Y tú osas pensar: "qué fastidio"!
¡Infeliz!
La LEY escondida que reparte misteriosamente las excelencias
Se ha dignado otorgarte el privilegio de los privilegios,
El bien de los bienes, la prerrogativa de las prerrogativas: ¡DAR !
¡Tú puedes DAR!
¡En cuantas horas tiene el día, te pareces a ÉL , que no es sino dación perpetua, difusión perpetua y regalo perpetuo!
Deberías caer de rodillas ante el Padre y decirle: "Gracias porque puedo dar Padre mío.
Nunca más pasará por mi semblante la sombra de la impaciencia"
¡En verdad os digo que vale mas dar que recibir!
Te agradezco el regalo de la gratitud, el cual lo recibí sin palabras, sin dinero, sin fama ni aplausos, en la parte trasera de una ambulancia de parte de una persona que no conocía y de la cual jamás supe su nombre, pero que me entrego ese regalo en forma de una sonrisa.
También agradezco el regalo de la familia, el cual empecé a comprender cuando mi abuela estaba grave y termine de comprender cuando nació mi hija Frida. Gracias por mi familia.
Gracias por el regalo de aprender, no solamente de las escuelas, sino de todas y cada una de las personas que han estado a mi lado, por todos los maestros que pusiste en mi camino, que me dieron inspiración por conocer mas del mundo y de lo que me rodea, por no quedarme solo con lo que me dicen, sino descubrir por cuenta propia. Por esta escuela que es la vida… Gracias.
Gracias por el regalo del dinero, por enseñarme que es un medio y no una meta, por hacerme ver lo que puede suceder si me dejo llevar por el, y todo lo que se puede lograr cuando se tiene y se usa sabiamente.
Te agradezco el regalo de la risa, la cual nunca falto en cada uno de los 13439 días que llevo recorridos, Es ella y el llanto las notas que hacen la sinfonía de mi existencia más llevadera y no se que hubiera hecho todo este tiempo sin ellas.
También te agradezco el regalo de un buen día, y te pido disculpas por hacerlo hasta ahora, pero necesitaba leer las señales del camino para saber que era el momento de hacerlo. En compensación, te prometo que agradeceré el resto de los días que tenga el placer de recibir, y procurare darle un sentido a cada uno de ellos.
Gracia por el regalo de mis sueños, no hay mucha gente que los tenga, y son menos los que tienen el valor y arriesgan todo por conseguirlos. Gracias por permitirme hacer de cada uno de ellos una realidad, por vivir la experiencia de realizarlos. Pero mas aun  por permitirme ayudar a los demás a realizar los suyos, Que sea un instrumento que inspire y motive a los soñadores que se arriesgan y abandonan la seguridad por la incertidumbre y pagan con gusto el precio de un sueño.
Pero sobre todo, gracias por el regalo del amor, por poder decir te amo sin vergüenza, aun sin ser amado, por amar a alguien por el simple hecho de existir, y seguir amando aun cuando ya no esta presente. Porque es el amor el que nos hace sobreponernos a la adversidad y enfrentar nuestro destino con una sonrisa. Esa gota de divinidad que dejaste en cada uno de nosotros para que no olvidemos de donde venimos y hacia donde tenemos que ir. Paulo Coehlo dijo:
Para el guerrero, no existe amor imposible.
Él no se deja intimidar por el silencio, por la indiferencia o por el rechazo. Sabe que, tras la máscara de hielo que usan las personas, existe un corazón de fuego.
Por eso el guerrero arriesga más que los otros. Busca incesantemente el amor de alguien, aun cuando esto signifique escuchar muchas veces la palabra “no”, regresar a casa derrotado, sentirse rechazado en cuerpo y alma.
Un guerrero no se deja asustar cuando busca lo que necesita. Sin amor, él no es nada.

Maestro,  Gracias por esta enseñanza... Gracias por todo.

Fernando Cadena.

lunes, 8 de diciembre de 2014

El samurai, el monje zen y el gato.

Erase una vez, hace mucho tiempo un fiero y sin embargo devoto samurai. Un día se encontraba pescando cuando sacó del río una magnífica carpa. En ese momento un gato surgió detrás suyo y le birló el pescado. Poseído por una repentina furia, con los reflejos y la rapidez propios de los de su clase, sacó su katana y de un mandoble partió al gato por la mitad. Al instante se arrepintió: había dado muerte a un ser vivo de forma innecesaria.
En la batalla, su deber como el de los otros guerreros a los que se enfrentaba, era matar o morir y así lo aceptaba, pero ahora el gato no representaba ningún peligro para él, de hecho ni siquiera necesitaba pescar para comer, lo había hecho sólo por entretenerse.
Trató de desechar esos pensamientos como una tontería, pero poco a poco el remordimiento se fue apoderando de él: empezaba a oír al gato constantemente en su cabeza, ¡miau, miau!. El rumor del viento y del arroyo transportaban “miaus”. La gente hablaba con él en maullidos; de noche, si dormía, sólo soñaba con”miaus”. En la batalla, el enemigo atacaba profiriendo sonoros “miaus” y los gritos y lamentos de los heridos eran lastimosos “miaus”. Hasta que llegó un momento en el que él mismo se había transformado en un gran y penoso “MIAU”.
No pudiendo soportarlo más, acudió a pedir ayuda a un templo cercano. El monje le contestó: “tú eres un guerrero, ¿cómo has podido caer tan bajo? La única solución para lavar tu honor es que te hagas sepuku (harakiri) aquí y ahora mismo. Sin embargo, soy monje y siento piedad de ti: cuando te abras la barriga te cortaré la cabeza con tu katana para ahorrarte sufrimientos.”
El samurai se preparó sin más dilación para la ceremonia, se arrodilló y apoyó el puñal contra su cuerpo. En ese momento el monje le preguntó: “¿Oyes ahora los miaus?”
-“¡Oh! No, ¡ahora no los oigo!” Contestó el samurai.
-“Entonces no es necesario que mueras.”

viernes, 28 de noviembre de 2014

Descanse en paz Roberto Gomez Bolaños.

El universo esta de luto, hoy dejo de estar entre nosotros un ser excepcional. Desde muy temprana edad tuve la oportunidad de ver las aventuras del Chapulin Colorado, uno de sus personajes mas queridos. Aunque tuvo muchos personajes mas, fue el chapulín Colorado, ese superhéroe que puede rivalizar en fama con el otro superhéroe mexicano que es el Santo.
Pero, ¿Qué hizo del Chapulin Colorado un personaje digno de admiración?
Empezemos por la frase con la que iniciaba su programa:
Mas rápido que una tortuga
Mas fuerte que un raton
Mas noble que una lechuga
Su escudo es un corazón.
El es… El chapulín Colorado!!!
Como todos sabemos, el chapulín carecía de todos los atributos que normalmente poseen los superhéroes clásicos, sin embargo, poseía un atributo muy singular, y con ese bastaba para compensar todos los demás que carecía. Su nobleza, su nobleza.
Es un ejemplo para todos nosotros, el saber de un hombre débil, tonto y torpe, que hizo frente con valentía a todo, incluso sus defectos para poder ayudar a los demás. Solo era necesario que alguien pidiera ayuda para que él estuviera ahí, arriesgando todo por poder ser útil a los demás.
Armado con juguetes, contando solo con su astucia y su nobleza duro años, dejando una gran huella en los corazones de todos los que vimos y disfrutamos de sus aventuras.
Me quedo con las grandes enseñanzas de este héroe, y las de su creador, con todos sus logros.

Los buenos siempre te seguiremos!!!

viernes, 7 de noviembre de 2014

Dogen Zenji tuvo la siguiente experiencia cuando estaba en el templo Keitokuji en la Provincia Chekiang, China. Un día que iba a visitar a Myozen, su compañero de viaje que se estaba recuperando de una enfermedad en el hospital, pasó por la Sala del Buda. Allí vió a un viejo monje con la espalda curva como un arco y las cejas blancas como plumas de grulla. El viejo monje secaba hongos sobre las baldosas del patio, uno por uno.
Era un trabajo ingrato y abrumador. Su espalda estaba tensa como un arco y sus blancas cejas parecían un penacho.
Se acercó y le preguntó:
"¿Qué edad tenéis?".
"Sesenta y ocho años."
"¿Por qué no le pedís a un sirviente que haga esta tarea?"
“Los otros no son yo”, respondió el cocinero con dureza. Dogen sentiría que un puñal le clavaba el pecho.
"Veo que os ceñís a la regla de los antiguos, pero ¿por qué hacer esta tarea bajo el ardiente sol?"
"¿Dejarlo para más tarde?, ¿para cuando?"
Este segundo puñal penetró aún más profundamente que el primero. Las palabras del monje eran verdaderas joyas, y cada una hizo eco en el interior de Dogen, quien se sintió incapaz de decir nada más.
Más tarde escribió: “Abandoné el intento. Pero mientras caminaba por el pasillo me di cuenta en mi interior de la importante función de su trabajo”.
“Los otros no son yo”. Esta declaración define la ubicación en el espacio, el “aquí”. Y “¿Qué otro momento debería esperar?” define la ubicación en el tiempo, el “ahora”. “No otra persona – Yo; No otro momento – Ahora”. La Realidad es el lugar en donde este "aquí” y este “ahora” se cruzan
Tenzo kyokun
Maestro Dogen.

martes, 4 de noviembre de 2014

La vida vista por un Samurai.

La vida es como una larga travesía con una pesada carga. Sea pues el paso lento y seguro, para que así no de un traspié. Persuádase que la imperfección y los inconvenientes son naturales a los mortales, y que no hay espacio para el descontento ni para la desesperación.
Cuando surjan deseos ambiciosos en vuestro corazón, recuérdese aquellos días difíciles por los cuales ya paso. La paciencia es la raíz para la tranquilidad y la eterna seguridad.
Mire en la ira del enemigo. Si supiese solo lo que es la conquista y olvidara lo que es la derrota, aflíjase, ya que será como una enfermedad. Encontrase los errores en uno mismo mas que en otros

Tokugawa Ieyasu

lunes, 3 de noviembre de 2014

LA REAL MAESTRÍA DE LAS ARTES MARCIALES.

Un día, un maestro de Artes Marciales Norteamericano que vivía en Japón. Tomó un tren cerca de Tokio y se sentó en la hilera del pasillo. A unos escasos metros frente al lugar donde estaba, se encontraban las puertas del tren.
Entre el lugar donde estaba la puerta y sitio donde estaba él, había algunos viajeros leyendo el periódico. A su izquierda había un compartimento con la puerta medio abierta. Él sólo podía ver a aquellas personas que estaban sentadas a la derecha, porque al estar la puerta sólo abierta parcialmente, no podía ver aquellos que estaban sentados a la izquierda.
Al llegar a la siguiente estación, el tren se para y se abren las puertas. De repente entra un individuo grande y de aspecto desaliñado dando voces. De un golpe arranca el periódico del viajero que está más cerca de la puerta. Al ver a aquel ser violento,el norteamericano se prepara para darle una lección.
El individuo violento,que además estaba bebido, se da cuenta de que el norteamericano está mirándolo y entonces se dirige a él con desprecio:
-Tú ,americano ,escoria! ¿Qué estás mirando? Aquel hombre violento, en su ignorancia se fue acercando al maestro norteamericano sin ser consciente de la verdadera talla de su oponente. El norteamericano se estaba preparándose para darle un escarmiento que nunca olvidaría.
De pronto, como saliendo de la nada, se abrió por completo la puerta del compartimento y un hombre mayor y de corta estatura se colocó entre ellos dos.
Posiblemente ,para los que contemplaban nerviosos la escena, aquel anciano era alguien completamente desconocido, per­o no lo era para el norteamericano, el cual reconoció de inmediato a uno de los más grandes maestros de Artes Marciales de Japón, un cinturón negro octavo dan y discípulo directo del maestro Ueshiba.
El anciano, que daba la espalda al norteamericano, se dirigió a aquel japonés violento y abrió los brazos como mostrando una gran sorpresa.
-¡Hombre ,tú has estado bebiendo sake y a mí me encanta el sake!
El otro se quedó desconcertado y sin saber qué contestar. El anciano se le acercó con enorme ternura,lo cogió suavemente de un brazo y le dijo:
-Ven a mi compartimento, vamos
a hablar.
El norteamericano no pudo contener su curiosidad y se asomó lo más discretamente que pudo para ver lo que estaba ocurriendo.
-¿Qué te pasa?¿Por qué estás tan furioso ?
Había algo especial en el tono y en los gestos, un gran respeto, una enorme dulzura, una extraordinaria cercanía.
-Hace una semana perdí mi trabajo y hoy vengo del hospital, mi mujer ha fallecido y ya no sé adónde ir ni qué hacer.
El hombre se puso a sollozar abrazado al anciano. El anciano empezó a acariciar el pelo de aquel hombre que se sentía completamente hundido y entonces le dijo:
-Hoy vendrás conmigo a mi casa y juntos nos sentaremos en el columpio que tengo para hablar como dos buenos amigos.
En aquel momento ,el norteamericano sintió un nudo en el estómago y descubrió lo que era ser de verdad un Maestro, alguien que nunca deja que su fuerza se interponga en el camino del amor.